Cortar la Cola

Durante esta lunación en la nave de «La Flor, de mi voz», hemos trabajado el Sol y el Fuego. Y las dimensiones de su expresión en nuestras historias. Un proceso en armonía con la Tierra donde se han desplegado mensajes de calor. 

 

En la luna nueva, ayudando a mi hermano con los tomates, cuando íbamos a pesar a la cooperativa, nos encontramos dos ardillas muertas en la carretera. Las dejamos y al volver las llevé conmigo. En el momento pensé en retirarlas y tomar una parte. La primera personas que me vino fue mi amiga Pluma, de raíces nudo ancestral y me puse en contacto de inmediato con ella. Pensando en enviárselas. Ella me devolvió el regalo y el mensaje de reflexionar, del valor de encontrar sus cuerpos ese día. Y del misterio de ser dos. 

Las llevamos al invernadero donde teníamos tijeras. Y corté sus colas. Nunca había cortado cola de animal, hice mucha fuerza con mis manos. Las sequé como me orientó Pluma. 

Justo hacía unos años, ella le hizo un tótems con una cola de ardilla. Que es un anima que siento conectado al fuego, al juego, la alegría y la astucia. Siempre vi a Nut como una pequeña ardilla. 

Han pasado muchísimas cosas, adentro y afuera. Después de esto. Cuando la luna entró en menguante mi hija tenía el pelo muy enredado, como siempre. Y tuvimos una conversación. Le propuse de cortarle la cola. Ella después de llorar mucho y de pensarlo mientras caminábamos por el carril, dijo que sí. Ha sido, toda su vida sin cortarse el pelo. Era algo importante. Siete año. Pero ahora, era su momento. 

Meditamos que era lo mejor. Por muchos motivos. Entre ellos, hacerse independiente de mi y cuidarse ella misma su cabellera.  Comenzar una nueva relación y camino con ella misma. 

Ella no quiso esperar, y esa misma noche cogí las tijeras y corté su cola, haciendo un esfuerzo similar al de la luna nueva. 

Esa noche pasó horas cepillándose. Sintió el placer de hacerlo sola. 

Ayer en el altar, vi las colas juntas, no me había dado cuenta. Las colas. Un símbolo. Y un río de emoción escalofriante me recorrió el cuerpo. 

El tiempo del fuego. El propio camino, el calor, la sexualidad, la soberanía, la aventura, el riesgo, el espíritu. 

El atreverse. 

 

Las ardillas volvieron a la Tierra, a ser compost y alimento. 

 

Las colas quedan custodiadas , 

como sellos del paso del tiempo. 

 

La luna pasa en Leo por donde comenzó este camino de repartir La Luz del Sol. Y cerramos procesos. 

 

Todo son ciclos,

dentro de ciclos. 

 

El mensaje que se completa 

**Tomar La Corona**

 

Seguimos navegando, 

desde el origen por el camino de Tierra. 

 

 

Flores, 

Pilar 

Cortar la Cola
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